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Blog · Salud y bienestar

Por qué correr a tu frecuencia cardíaca máxima casi nunca es el objetivo correcto

«Cuanto más rápido late mi corazón, más progreso»: es la intuición más extendida en el entrenamiento cardio, y casi siempre es un error. La frecuencia cardíaca máxima corresponde al esfuerzo más intenso posible, no a un ritmo de entrenamiento. Las zonas objetivo reales apuntan a porcentajes mucho más modestos — y distintos según el objetivo.

Antes de nada: las zonas presentadas aquí son estimaciones basadas en fórmulas generales, no una medición individual obtenida en una prueba de esfuerzo. No sustituyen a una valoración médica, en particular si tienes antecedentes cardíacos o vuelves al deporte tras una larga pausa.

La frecuencia cardíaca máxima es un techo, no un objetivo

La frecuencia cardíaca máxima (FC máx) es el número de latidos por minuto que el corazón no puede superar, sea cual sea el esfuerzo realizado. Se estima habitualmente con la fórmula 220 − edad. El problema no es este cálculo en sí, sino el uso que se hace de él: apuntar a la FC máx durante una sesión equivale a buscar el esfuerzo más intenso que un cuerpo puede producir, durante una duración que solo puede ser muy corta. No es sostenible ni fisiológicamente, ni como rutina de entrenamiento. Un plan cardio serio nunca busca alcanzar ese techo de forma continua: apunta a zonas, franjas de frecuencia cardíaca claramente por debajo, elegidas según el efecto buscado.

El método de Karvonen: incorporar tu propia condición física

La fórmula 220-edad tiene una limitación conocida: no dice nada sobre la condición física de la persona. Dos personas de la misma edad pueden tener corazones entrenados de forma muy distinta. Esto es lo que corrige el método de Karvonen, también llamado método de la reserva cardíaca. Añade un dato sencillo de medir uno mismo: la frecuencia cardíaca en reposo (FC reposo), tomada idealmente al despertar, antes de levantarte, contando el pulso durante un minuto completo.

El cálculo se hace en tres pasos:

  • FC máx estimada: 220 − edad
  • Reserva cardíaca: FC máx − FC reposo
  • FC objetivo: FC reposo + (porcentaje buscado × reserva cardíaca)

La reserva cardíaca representa el margen total disponible entre un corazón en reposo y un corazón en su máximo. Es sobre ese margen donde las zonas de entrenamiento aplican un porcentaje — no directamente sobre la FC máx. Una persona entrenada, con una FC reposo baja, obtiene así una reserva cardíaca más amplia y unas zonas objetivo ligeramente distintas a las de una persona sedentaria de la misma edad: el cálculo refleja su condición física real, no solo su año de nacimiento.

Un ejemplo con cifras, paso a paso

Tomemos una persona de 30 años, con una frecuencia cardíaca en reposo de 60 ppm (pulsaciones por minuto).

  • FC máx estimada: 220 − 30 = 190 ppm
  • Reserva cardíaca: 190 − 60 = 130 ppm

A partir de esta reserva de 130 ppm, se calculan dos zonas muy distintas:

  • Zona de resistencia base (60 a 70 % de la reserva cardíaca): límite bajo = 60 + 0,60 × 130 = 138 ppm; límite alto = 60 + 0,70 × 130 = 151 ppm.
  • Zona de alta intensidad (80 a 90 % de la reserva cardíaca): límite bajo = 60 + 0,80 × 130 = 164 ppm; límite alto = 60 + 0,90 × 130 = 177 ppm.

El punto clave: estas dos zonas apuntan a ritmos cardíacos muy distintos según el objetivo de la sesión, y ninguna de las dos se acerca a los 190 ppm de FC máx. Incluso la zona más intensa de un entrenamiento clásico se queda muy por debajo del máximo teórico — este último sigue siendo un dato de cálculo, no un objetivo de esfuerzo.

Por qué las zonas difieren según el objetivo

Cada franja de porcentaje trabaja el cuerpo de forma distinta, lo que justifica no apuntar siempre al mismo esfuerzo:

  • Recuperación activa (aproximadamente 50-60 % de la reserva): esfuerzo muy ligero, útil para recuperar entre dos sesiones intensas o para calentar.
  • Resistencia base (aproximadamente 60-70 %): el esfuerzo más «rentable» a largo plazo, el que construye la capacidad aeróbica de base. Suele ser la zona que debería ocupar la mayor parte del volumen de entrenamiento semanal.
  • Tempo / umbral aeróbico (aproximadamente 70-80 %): esfuerzo moderado a sostenido, que mejora la eficiencia cardiovascular sin agotar las reservas de recuperación.
  • Umbral anaeróbico (aproximadamente 80-90 %): esfuerzo difícil, que retrasa el umbral a partir del cual el organismo acumula lactato más rápido de lo que puede eliminarlo.
  • Esfuerzo máximo (aproximadamente 90-100 %): reservado para duraciones muy cortas, útil para desarrollar la potencia, nunca como ritmo de crucero.

Pasar la mayor parte del tiempo en las zonas altas no acelera el progreso: agota la recuperación y aumenta el riesgo de lesión o de sobreentrenamiento, sin aportar el beneficio aeróbico que construye pacientemente la resistencia base. «Más alto» no es, por tanto, un objetivo en sí mismo — el porcentaje adecuado depende de lo que la sesión esté pensada para desarrollar.

Estimaciones, no una medición individual

La fórmula 220-edad y el método de Karvonen siguen siendo medias estadísticas. La frecuencia cardíaca máxima real de una persona puede diferir en varias pulsaciones por minuto respecto a la estimación teórica, en un sentido u otro. Solo una prueba de esfuerzo supervisada médicamente permite medirla con precisión. Estas zonas ofrecen, por tanto, una referencia sólida para estructurar un entrenamiento, no un valor exacto grabado en piedra.

Para recordar

  • La frecuencia cardíaca máxima es un techo teórico, no un objetivo de entrenamiento.
  • El método de Karvonen calcula una reserva cardíaca (FC máx − FC reposo) para personalizar las zonas según la condición física.
  • Para 30 años y 60 ppm en reposo, la zona de resistencia base apunta a 138-151 ppm, la zona de alta intensidad a 164-177 ppm — nunca 190 ppm de forma continua.
  • El porcentaje adecuado depende del objetivo (recuperación, resistencia, umbral, rendimiento), no de una lógica «cuanto más alto, mejor».
  • Estas fórmulas siguen siendo estimaciones generales, a ajustar con una valoración médica en caso de duda.

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