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Unificación de deudas: ¿es realmente ventajosa?
Sobre el papel, el argumento es difícil de rebatir: «unifica tus créditos, reduce tu cuota». Es casi siempre cierto. Lo que no se dice tan a menudo es que esa cuota más ligera puede, al final, salirte más cara. Aquí tienes cómo comprobar cuál de los dos efectos gana, con un ejemplo numérico completo.
Dos créditos, dos cuotas: el punto de partida
Tomemos una situación habitual. Un prestatario está pagando dos créditos al consumo en paralelo:
- Crédito n.º 1: capital pendiente de 8.000 €, cuota de 180 €.
- Crédito n.º 2: capital pendiente de 5.000 €, cuota de 120 €.
En total, este prestatario paga 300 € al mes (180 € + 120 €) y todavía debe devolver 13.000 € de capital (8.000 € + 5.000 €). Con los tipos y cuotas de cada crédito, quedan aproximadamente 48 meses (4 años) por pagar de estos dos préstamos antes de saldarlos.
La oferta de unificación: una cuota que baja, un plazo que se alarga
Una entidad de crédito le propone unificar estos dos préstamos en uno solo, por un importe total de 13.000 €, a un tipo nominal del 5 % en un plazo de 84 meses (7 años). En apariencia, la oferta es tentadora: un solo interlocutor, un solo vencimiento, y una cuota anunciada como más baja.
La nueva cuota se calcula con la fórmula estándar de un préstamo amortizable a tipo fijo:
C = K × i / (1 − (1 + i)^−n)
Con K = 13.000 € (capital unificado), i = 5 % / 12 ≈ 0,4167 % (tipo mensual) y n = 84 (cuotas). El resultado: C ≈ 183,74 €.
El cálculo, paso a paso
- Cuota total actual: 180 € + 120 € = 300 € / mes
- Nueva cuota tras la unificación: ≈ 183,74 € / mes
- Bajada de cuota: 300 € − 183,74 € = 116,26 € menos al mes, casi un 39 % de alivio
- Plazo actual restante estimado: 48 meses
- Nuevo plazo tras la unificación: 84 meses, es decir 36 meses más (3 años)
Hasta aquí, todo parece positivo: menos de 184 € al mes frente a 300 € antes, es un verdadero balón de oxígeno para el presupuesto. Pero la cuota es solo la mitad de la ecuación.
El coste total: dónde la unificación puede salir más cara
Para comparar los dos escenarios en el tiempo, hay que mirar el coste total, es decir, todo lo que se devuelve por encima del capital prestado (los intereses, aquí, sin contar gastos adicionales).
💡 Coste total del escenario actual (sin unificar)
300 € × 48 meses − 13.000 € = 14.400 € − 13.000 € = 1.400 €
Siguiendo con los dos créditos por separado durante su plazo restante estimado (48 meses), el coste total en intereses es de unos 1.400 €.
💡 Coste total de la unificación de deudas
183,74 € × 84 meses − 13.000 € ≈ 15.434 € − 13.000 € ≈ 2.434 €
Con el nuevo préstamo a 84 meses al 5 %, el coste total en intereses alcanza unos 2.434 €.
La diferencia es clara: 2.434 € − 1.400 € ≈ 1.034 € de coste total de más con la unificación de deudas, para ese mismo importe prestado. La cuota ha bajado más de un tercio, pero la factura final aumenta en más de 1.000 €. Es exactamente el compromiso clásico de la unificación de deudas: cuota más ligera hoy, intereses pagados durante más tiempo, por los 36 meses adicionales de devolución.
Entonces, ¿hay que evitar la unificación de deudas?
No necesariamente. Todo depende de qué se busque resolver.
Cuándo la unificación sigue siendo una buena decisión
- La tasa de esfuerzo plantea un problema real: si los 300 € mensuales dejan el presupuesto muy ajustado, o incluso impiden obtener otro crédito (hipotecario sobre todo) por una tasa de esfuerzo demasiado alta, bajar la cuota a 183,74 € puede literalmente desbloquear una situación, aunque suponga un sobrecoste total.
- La gestión de varios créditos se vuelve pesada: un solo cargo, una sola fecha de vencimiento y un solo interlocutor simplifican el seguimiento y reducen el riesgo de incidencia de pago (olvido, descubierto).
- Un tipo realmente más ventajoso: si el nuevo tipo negociado es claramente inferior a la media ponderada de los tipos actuales, la unificación puede bajar la cuota sin alargar excesivamente el plazo, o incluso, en algunos casos, reducir también el coste total.
Cuándo hay que ser prudente
- El presupuesto mensual no está realmente ajustado: si los 300 € actuales se pagan sin dificultad, alargar el plazo para ganar comodidad inmediata supone pagar más caro un problema que no existía.
- Los gastos adicionales no se cuentan: comisión de apertura, garantía, seguro de vida del nuevo préstamo suelen sumarse al cálculo y agrandan aún más la diferencia de coste total. La TAE (que incluye todos los gastos obligatorios) es el indicador legal que hay que comparar, no solo el tipo nominal.
- Un plazo demasiado largo respecto al proyecto: devolver un crédito al consumo en 7 años por compras ya antiguas significa pagar intereses sobre gastos que, ya, dejaron de existir hace tiempo.
En cualquier caso, la única forma de decidir es calcular tu propia situación: capital pendiente real de cada crédito, cuotas actuales, plazo restante estimado, y condiciones exactas (tipo, plazo, gastos) de la oferta de unificación propuesta.
Para recordar
- La unificación de deudas casi siempre reduce la cuota: en el ejemplo, de 300 € a 183,74 €, es decir −116,26 € al mes (−39 %).
- Esta bajada suele venir acompañada de un alargamiento del plazo: aquí, +36 meses (de 48 a 84 meses).
- El coste total puede aumentar a pesar de todo: en el ejemplo, pasa de unos 1.400 € a unos 2.434 €, es decir +1.034 €.
- La unificación sigue siendo pertinente si la tasa de esfuerzo plantea un verdadero problema de presupuesto, o si la gestión simplificada pesa más que el coste total.
- Hay que evitarla si el presupuesto actual no está ajustado: en ese caso, mejor mantener un plazo más corto para limitar los intereses pagados.
- Comparar siempre en base a la TAE (gastos incluidos), no solo al tipo nominal anunciado.