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Negociar una subida del 5% o del 10%: ¿qué impacto real en tu neto?
Tu jefe te anuncia «un 5% de subida» y tu primer reflejo es multiplicar ese porcentaje por tu salario, y luego por doce meses. El problema es que ese cálculo da un importe bruto, mientras que lo que llega a tu cuenta es el neto. La diferencia entre ambos es mayor de lo que se suele imaginar.
El cálculo que se hace de forma espontánea (y que está mal)
Tomemos un salario bruto de 2.500 € al mes. Te proponen una subida del 5%. El reflejo natural es calcular 2.500 × 0,05 = 125 € más al mes, y luego 125 × 12 = 1.500 € más al año. Esa cifra de 1.500 € es la que uno se queda al salir de la entrevista. El problema es que es bruta, mientras que lo que de verdad importa es lo que llega realmente a la cuenta bancaria una vez descontadas las cotizaciones del trabajador y la retención de IRPF.
El cálculo de la ganancia neta real
En España, un trabajador por cuenta ajena en Régimen General soporta unas cotizaciones a la Seguridad Social relativamente ligeras en comparación con otros países: en torno al 6,4-6,5% del salario bruto (contingencias comunes 4,70% + desempleo + formación profesional + MEI), a cargo del trabajador. Esta cifra es un orden de magnitud indicativo — el tipo exacto depende del grupo de cotización y del tipo de contrato — pero sirve como referencia útil antes de una negociación. A esto se suma la retención de IRPF, calculada de forma progresiva según los ingresos y la situación personal, y que no se incluye en el ejemplo simplificado siguiente.
Aplicando solo el tipo de cotización a los 125 € brutos del ejemplo anterior: 125 × (1 − 0,065) = 125 × 0,935 ≈ 116,90 € netos de cotizaciones de más al mes, antes incluso de restar la retención de IRPF correspondiente. Sobre el año, eso da 116,90 × 12 ≈ 1.403 € — ya por debajo de los 1.500 € brutos, y la retención de IRPF reducirá aún más este importe según el tramo aplicable. La diferencia estructural es clara: en España, el peso de las cotizaciones del trabajador sobre la nómina es mucho menor que en Francia (donde ronda el 22% del bruto), pero el IRPF retenido en la nómina completa la diferencia de forma progresiva y personalizada, así que el importe final «en el bolsillo» no se puede reducir a un único porcentaje fijo.
¿Y si la negociación consigue un 10% en vez de un 5%?
El mismo principio se aplica a otra escala. Para ese mismo salario de 2.500 € brutos, una subida del 10% representa 2.500 × 0,10 = 250 € brutos al mes, es decir 3.000 € brutos al año en apariencia. Descontando solo el tipo de cotización del 6,5%, eso da 250 × 0,935 ≈ 233,75 € al mes antes de IRPF, es decir unos 2.805 € al año antes de retención fiscal. Doblar el porcentaje duplica bien la parte correspondiente a cotizaciones (que pasa de ~1.403 € a ~2.805 €), pero en los dos casos la retención de IRPF, no incluida aquí, reduce aún más el importe final que realmente llega a la cuenta.
Por qué esta diferencia casi nunca se menciona en la entrevista
Una cifra en porcentaje («5%», «10%») es fácil de anunciar en voz alta y suena bien a ambos lados de la mesa: la empresa tiene la impresión de hacer un gesto importante, el trabajador escucha una cifra que parece generosa. Pero ni uno ni otro menciona espontáneamente el importe neto, el que realmente influye en el poder adquisitivo mensual. El riesgo es aceptar —o rechazar— una oferta basándose en un importe bruto que no corresponde a lo que se percibirá realmente cada mes.
El reflejo a adoptar antes de responder
Antes de dar una respuesta en la entrevista, conviene convertir siempre el porcentaje propuesto en euros netos, mensuales y anuales, teniendo en cuenta tu situación (tipo de contrato, grupo de cotización, tramo de IRPF aplicable). Este cálculo solo lleva unos segundos y suele cambiar la percepción de la oferta: un «bonito» 8% puede representar una ganancia neta más modesta de lo esperado, mientras que un 4% que parecía tímido puede seguir siendo perfectamente correcto una vez traducido a euros concretos en la cuenta.
Lo que hay que recordar
- Una subida del 5% sobre un salario bruto de 2.500 € representa 125 € brutos/mes, pero bastante menos una vez descontadas las cotizaciones del trabajador (~6,5% indicativo) y, sobre todo, la retención de IRPF.
- En España, las cotizaciones del trabajador pesan mucho menos sobre la nómina que en Francia (~6,5% frente a ~22%), pero el IRPF retenido completa la diferencia de forma progresiva según el tramo.
- Una subida del 10% sobre la misma base duplica proporcionalmente la parte de cotizaciones, pero el importe final depende también del tramo de IRPF aplicable a cada persona.
- El tipo de cotización exacto depende del grupo de cotización y del tipo de contrato: estos cálculos son órdenes de magnitud, no una simulación de nómina oficial.
- Antes de aceptar una oferta, conviene siempre convertir el porcentaje anunciado en euros netos mensuales y anuales, en lugar de fiarse solo de la cifra bruta.